27 octubre 2009

fotografía mental numero uno

Si yo supiera
que me abrazarás
tal como lo hiciste
ese día veloz
con la lluvia tiñendo
nuestros ojos
ardiendo de gélida pasión
por la calle. Entre las nubes
y el río de piedras
limitando con las aceras
y las veredas

Siendo cómplices
en un asalto a la moral
vagando sin rumbo
por las calles húmedas

22 octubre 2009

Paseo peatonal

despierto sobre las veredas
con los hombros rotos
con las tinieblas en las sienes
entresacando palabras
acumulando piedras viles
al tibio sonsonete frenético
de las sirenas al acecho
como hienas en celo nocturno
nos muerdes y te ríes
y enfrentamos con la cara roja
entre humos, palos y un grito
salido de las entrañas
ahogados en los ruidos
de esa calle que tiembla
cuando el hambre se manifiesta

Fragmentos de calles

I

Silencio.

II

A) En lo a alto se ve,
aquella nube gris encerrada
esas colosales murallas de bajo verde seco
que invitan a un rechazo tan perceptible que agrede.

Trasladados como ganado
ese valle olor petróleo, concretado
hiendo de basura, usura y ternura
de esa gente que para sobrevivir
debe mendigar una fritura cocida
en aceite y sangre.

Distante del mar.
Esa agua esquiva socava al hombre,
y es aquel estero barroso
que surca aquella línea grotesca
sobre el centro bizarro
extasiado como un animal en celo
atorado de musgo y fierro.
Cemento y madera.

Bajo la tierra, en lo oscuro
es el gusano corroído que desfila
peligrosamente sobre cables y cabezas
hacia el fin del mundo, en el mar
hacia la cordillera: en lo bajo.
Aquel chirrido inerte del movimiento
es el que parte mi cabeza en lo terminal

B) Sopesando términos excluyendo conceptos
sentado frente a una mesa, es mi vida
la que se pierde aquí, donde converge
el conocimiento que acumula la historia
de distantes reencuentros entre mi vida y tú
Pero yo como ser, no soy
yo solo soy transito, tan solo un ir en devenires
tú, yo y él somos acordes frente
al sordo hombre que no creó nada más que
su inevitable presencia acólita que cansa.
Y yo muriendo

C) Edificios que rebozan bestias,
así copulan las gentes que consumen
frenética en la escalada del dolor
mientras el niño juega en la población
con su pelota de trapo, su gato y un perro
aun cuando la niña haya muerto atravesada
por esa necesidad perenne de acaparar.

III

D) En los ascensores divinos
se viaja hacia arriba,
al pasado al futuro de los 500 años
donde el puerto seguirá igual
de aquel barco que nunca llegó
de aquella sombra nebulosa del horizonte
cual Caleuche colonizador
frente al invisible submarino.

Tu arcoíris tecnicolor en sepia no brilla
ya es el oxido de los ciclos, tu color preferido
frente al anaranjado fierro que corre por tus venas
llenando el espacio interior de mi vista.
Corro para abrazarte, pero te desvaneces
como la briza que te acurruca todas las mañanas
es el manto del tiempo inexorable
que te tiene tácito junto a mí.

E) Las araucarias milenarias llenan
aquel cementerio de mi alma
cuando el joven guerrero, aun no nacía
cuando ella se enamoró de él
cuando los españoles aun no llegaban
en el sueño de Galvarino antes de morir.

El sueño del español que con su espada rompió
una a una la araucaria, el alma de la machi, la esencia del guerrero
cercenando con la mano abierta los sueños de libertad.

18 octubre 2009

tránsito

Como salidas de un sueño erótico
las palabras retumban la pieza
enmudeciendo las bocas cómplices
y avergonzando al público tácito
descalzo en las orillas de la cama
mientras pululan las bestias vírgenes
apuntando las caras culpables
intentando hacerlas caer al infierno
Como si de ellas pendiera el tiempo
como si en ellas estuviera la vivida esencia
de las almas que corren desnudas
por los pálidos jardines de los cementerios
dejando estelas frías tras las pisadas
como aquellas que dejamos sobre
las cenizas de los huesos de quienes olvidamos
mientras caminamos entre otros cadáveres
que mientras respiran humores añejos
devoran el cerebro moribundo
de aquel que se cae de hambre en las veredas
Con el paco de testigo, con la puta presencial
con los vástagos mirando fijamente
la escena que repetirán fielmente todos los días
así como la película de antenoche
esa donde estábamos haciendo lo mismo que ayer
como si las mañanas no fueran a llegar
epiléptico en un trance sin final
perdemos todas las posibles salidas
cuando más sentimos que estamos vivos
de morir entre las ramadas y los toneles
en los que caemos casualmente sin corregirnos
las maldades que no hemos hecho al final del día

09 octubre 2009

Casa vieja

son los colores que se desprenden
esos brillos como la escarcha
que se cierne sobre los plásticos
que tapan inocuamente las ventanas
de las que escapamos sintiendo romance
entre nuestros pies descalzos
y ese barro tan familiar que nos manchaba
con un cariño casi maternal
con la mano ausente de resentimiento
y los ojos llenos de falsa ternura
podando ramas de maqui a mano pelada
con la boca enmudecida de soles infrecuentes
que partieron a tierras distantes
de mis sueños piojentos y pulgosos
que cuelgan junto al uniforme de doctrina
con el que nos casaremos a fines del otoño
o con el que nos hundiremos por siempre
en inmisericorde pena y sintéticas mentiras
que aprisionan las cuerdas, tal como los dedos
en la vieja guitarra que traen los viejos
con la que nos quedamos dormidos
anoche entre los cardos

08 octubre 2009

Arrebato

Con las mesas en penurias
el ojo bien cerrado
las enclenques visiones permutadas
de los caminos hacia la cruel Babilonia
con sus hijos paria de nuestra tierra
sin sangre que acarrear pululan
por las venas de las ciudades torpes
sobre las veredas abultadas
con la frente puesta en las nubes
que frenan las luces de los pájaros
entre las idas y venidas de las humaredas
que oscilan como mares fósiles
en el mundo invertido de las estrellas
que cuelgan como marionetas resplandecientes
esperando a la mano que acaricie las colas
que acaricie nuestras caras, nuestra suerte
mientras rogamos a la pálida esencia
que dejan nuestras camas de mañana
"Dadnos hoy lo mismo que todos lo días"
mientras sonreímos con falsa displicencia
las barbaries del vecino que me apunta
condenado a husmear entre las porquerías
de otro indigente como salido de las ratoneras
tal como lo hacemos perdiendo la infancia
a manos de las hostiles cadenas de tull
y las fanfarrias hechas con viejos discos de cartón
cuando los calores no eran tan infelices
cuando las manos no eran tan ásperas
así como cuando prohibías a mis dedos
tocar el genital veleidoso que me fornicaba
a tientas, en el fondo de las esquinas
en los ensambles de bestias ridículas
en las orgías callejeras en latencia
mientras hago la paces con el diablo
para mantener los aires tibios y sus caras largas
mirando los vasos mediollenos y esas calles mediovcias
aplastando con la mano infértil
la cara de aquel que estúpidamente
cree que coge cuando es cogido