Parido en los cerros viejos
con olor a playa sucia
en las esquinas orinadas del tiempo
sobre los antiguos barandales
en los culebreados callejones
corriendo tras la pelota imaginaria
cerro abajo entre las escaleras
presenciando el amanecer del puerto
en cada salida del ascensor
lleno de ausencias y cuidados
jugando a las escondidas
con los nómades de las casas viejas
llorando en cada esquina
dejando la marca de agua salada
en cada muralla dormida
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11 enero 2010
Puerto
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22 octubre 2009
Paseo peatonal
despierto sobre las veredas
con los hombros rotos
con las tinieblas en las sienes
entresacando palabras
acumulando piedras viles
al tibio sonsonete frenético
de las sirenas al acecho
como hienas en celo nocturno
nos muerdes y te ríes
y enfrentamos con la cara roja
entre humos, palos y un grito
salido de las entrañas
ahogados en los ruidos
de esa calle que tiembla
cuando el hambre se manifiesta
con los hombros rotos
con las tinieblas en las sienes
entresacando palabras
acumulando piedras viles
al tibio sonsonete frenético
de las sirenas al acecho
como hienas en celo nocturno
nos muerdes y te ríes
y enfrentamos con la cara roja
entre humos, palos y un grito
salido de las entrañas
ahogados en los ruidos
de esa calle que tiembla
cuando el hambre se manifiesta
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Caca,
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Fragmentos de calles
I
Silencio.
II
A) En lo a alto se ve,
aquella nube gris encerrada
esas colosales murallas de bajo verde seco
que invitan a un rechazo tan perceptible que agrede.
Trasladados como ganado
ese valle olor petróleo, concretado
hiendo de basura, usura y ternura
de esa gente que para sobrevivir
debe mendigar una fritura cocida
en aceite y sangre.
Distante del mar.
Esa agua esquiva socava al hombre,
y es aquel estero barroso
que surca aquella línea grotesca
sobre el centro bizarro
extasiado como un animal en celo
atorado de musgo y fierro.
Cemento y madera.
Bajo la tierra, en lo oscuro
es el gusano corroído que desfila
peligrosamente sobre cables y cabezas
hacia el fin del mundo, en el mar
hacia la cordillera: en lo bajo.
Aquel chirrido inerte del movimiento
es el que parte mi cabeza en lo terminal
B) Sopesando términos excluyendo conceptos
sentado frente a una mesa, es mi vida
la que se pierde aquí, donde converge
el conocimiento que acumula la historia
de distantes reencuentros entre mi vida y tú
Pero yo como ser, no soy
yo solo soy transito, tan solo un ir en devenires
tú, yo y él somos acordes frente
al sordo hombre que no creó nada más que
su inevitable presencia acólita que cansa.
Y yo muriendo
C) Edificios que rebozan bestias,
así copulan las gentes que consumen
frenética en la escalada del dolor
mientras el niño juega en la población
con su pelota de trapo, su gato y un perro
aun cuando la niña haya muerto atravesada
por esa necesidad perenne de acaparar.
III
D) En los ascensores divinos
se viaja hacia arriba,
al pasado al futuro de los 500 años
donde el puerto seguirá igual
de aquel barco que nunca llegó
de aquella sombra nebulosa del horizonte
cual Caleuche colonizador
frente al invisible submarino.
Tu arcoíris tecnicolor en sepia no brilla
ya es el oxido de los ciclos, tu color preferido
frente al anaranjado fierro que corre por tus venas
llenando el espacio interior de mi vista.
Corro para abrazarte, pero te desvaneces
como la briza que te acurruca todas las mañanas
es el manto del tiempo inexorable
que te tiene tácito junto a mí.
E) Las araucarias milenarias llenan
aquel cementerio de mi alma
cuando el joven guerrero, aun no nacía
cuando ella se enamoró de él
cuando los españoles aun no llegaban
en el sueño de Galvarino antes de morir.
El sueño del español que con su espada rompió
una a una la araucaria, el alma de la machi, la esencia del guerrero
cercenando con la mano abierta los sueños de libertad.
Silencio.
II
A) En lo a alto se ve,
aquella nube gris encerrada
esas colosales murallas de bajo verde seco
que invitan a un rechazo tan perceptible que agrede.
Trasladados como ganado
ese valle olor petróleo, concretado
hiendo de basura, usura y ternura
de esa gente que para sobrevivir
debe mendigar una fritura cocida
en aceite y sangre.
Distante del mar.
Esa agua esquiva socava al hombre,
y es aquel estero barroso
que surca aquella línea grotesca
sobre el centro bizarro
extasiado como un animal en celo
atorado de musgo y fierro.
Cemento y madera.
Bajo la tierra, en lo oscuro
es el gusano corroído que desfila
peligrosamente sobre cables y cabezas
hacia el fin del mundo, en el mar
hacia la cordillera: en lo bajo.
Aquel chirrido inerte del movimiento
es el que parte mi cabeza en lo terminal
B) Sopesando términos excluyendo conceptos
sentado frente a una mesa, es mi vida
la que se pierde aquí, donde converge
el conocimiento que acumula la historia
de distantes reencuentros entre mi vida y tú
Pero yo como ser, no soy
yo solo soy transito, tan solo un ir en devenires
tú, yo y él somos acordes frente
al sordo hombre que no creó nada más que
su inevitable presencia acólita que cansa.
Y yo muriendo
C) Edificios que rebozan bestias,
así copulan las gentes que consumen
frenética en la escalada del dolor
mientras el niño juega en la población
con su pelota de trapo, su gato y un perro
aun cuando la niña haya muerto atravesada
por esa necesidad perenne de acaparar.
III
D) En los ascensores divinos
se viaja hacia arriba,
al pasado al futuro de los 500 años
donde el puerto seguirá igual
de aquel barco que nunca llegó
de aquella sombra nebulosa del horizonte
cual Caleuche colonizador
frente al invisible submarino.
Tu arcoíris tecnicolor en sepia no brilla
ya es el oxido de los ciclos, tu color preferido
frente al anaranjado fierro que corre por tus venas
llenando el espacio interior de mi vista.
Corro para abrazarte, pero te desvaneces
como la briza que te acurruca todas las mañanas
es el manto del tiempo inexorable
que te tiene tácito junto a mí.
E) Las araucarias milenarias llenan
aquel cementerio de mi alma
cuando el joven guerrero, aun no nacía
cuando ella se enamoró de él
cuando los españoles aun no llegaban
en el sueño de Galvarino antes de morir.
El sueño del español que con su espada rompió
una a una la araucaria, el alma de la machi, la esencia del guerrero
cercenando con la mano abierta los sueños de libertad.
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Poesía
18 octubre 2009
tránsito
Como salidas de un sueño erótico
las palabras retumban la pieza
enmudeciendo las bocas cómplices
y avergonzando al público tácito
descalzo en las orillas de la cama
mientras pululan las bestias vírgenes
apuntando las caras culpables
intentando hacerlas caer al infierno
Como si de ellas pendiera el tiempo
como si en ellas estuviera la vivida esencia
de las almas que corren desnudas
por los pálidos jardines de los cementerios
dejando estelas frías tras las pisadas
como aquellas que dejamos sobre
las cenizas de los huesos de quienes olvidamos
mientras caminamos entre otros cadáveres
que mientras respiran humores añejos
devoran el cerebro moribundo
de aquel que se cae de hambre en las veredas
Con el paco de testigo, con la puta presencial
con los vástagos mirando fijamente
la escena que repetirán fielmente todos los días
así como la película de antenoche
esa donde estábamos haciendo lo mismo que ayer
como si las mañanas no fueran a llegar
epiléptico en un trance sin final
perdemos todas las posibles salidas
cuando más sentimos que estamos vivos
de morir entre las ramadas y los toneles
en los que caemos casualmente sin corregirnos
las maldades que no hemos hecho al final del día
las palabras retumban la pieza
enmudeciendo las bocas cómplices
y avergonzando al público tácito
descalzo en las orillas de la cama
mientras pululan las bestias vírgenes
apuntando las caras culpables
intentando hacerlas caer al infierno
Como si de ellas pendiera el tiempo
como si en ellas estuviera la vivida esencia
de las almas que corren desnudas
por los pálidos jardines de los cementerios
dejando estelas frías tras las pisadas
como aquellas que dejamos sobre
las cenizas de los huesos de quienes olvidamos
mientras caminamos entre otros cadáveres
que mientras respiran humores añejos
devoran el cerebro moribundo
de aquel que se cae de hambre en las veredas
Con el paco de testigo, con la puta presencial
con los vástagos mirando fijamente
la escena que repetirán fielmente todos los días
así como la película de antenoche
esa donde estábamos haciendo lo mismo que ayer
como si las mañanas no fueran a llegar
epiléptico en un trance sin final
perdemos todas las posibles salidas
cuando más sentimos que estamos vivos
de morir entre las ramadas y los toneles
en los que caemos casualmente sin corregirnos
las maldades que no hemos hecho al final del día
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Poesía
05 abril 2009
(Me) Manifiesto
Me manifiesto por sobretodo
con cinismo e hipocresía
con dolores de puta
con esos estertores de calle ajena
silente, te manifiesto.
Mi boca no calla ¡Grita!
sangres de hombre fútil
con sentencias feroces
de perros mercenarios
sueltos en la calle
Me manifiesto y mato a quemarropa
doce balas con punta de glande
entrando hasta tu garganta
para extinguir tu grito de reproche
con la eyaculación de mi palabra
Tal como si de sotana
te hablo con el olor en la boca
de esa sangre divina
convaleciente, avinagrada
con dos mil años en barrica
Me manifiesto en tu contra
el aval caduco te menciona
como susurros en la agonía
de rapiñas en la carroña
de cara. Contra el Sol
Descompuesto, carcomido
aquí no hay vanguardias
solo cadáveres sonrientes
sin labios, párpados y orejas
de rostro figurativo
Te manifiesto con desagravio
que te comeré las entrañas
y gozaré el escupirte en la cara
mientras doy un paso adelante
frente a mi miseria
con cinismo e hipocresía
con dolores de puta
con esos estertores de calle ajena
silente, te manifiesto.
Mi boca no calla ¡Grita!
sangres de hombre fútil
con sentencias feroces
de perros mercenarios
sueltos en la calle
Me manifiesto y mato a quemarropa
doce balas con punta de glande
entrando hasta tu garganta
para extinguir tu grito de reproche
con la eyaculación de mi palabra
Tal como si de sotana
te hablo con el olor en la boca
de esa sangre divina
convaleciente, avinagrada
con dos mil años en barrica
Me manifiesto en tu contra
el aval caduco te menciona
como susurros en la agonía
de rapiñas en la carroña
de cara. Contra el Sol
Descompuesto, carcomido
aquí no hay vanguardias
solo cadáveres sonrientes
sin labios, párpados y orejas
de rostro figurativo
Te manifiesto con desagravio
que te comeré las entrañas
y gozaré el escupirte en la cara
mientras doy un paso adelante
frente a mi miseria
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