18 octubre 2009

tránsito

Como salidas de un sueño erótico
las palabras retumban la pieza
enmudeciendo las bocas cómplices
y avergonzando al público tácito
descalzo en las orillas de la cama
mientras pululan las bestias vírgenes
apuntando las caras culpables
intentando hacerlas caer al infierno
Como si de ellas pendiera el tiempo
como si en ellas estuviera la vivida esencia
de las almas que corren desnudas
por los pálidos jardines de los cementerios
dejando estelas frías tras las pisadas
como aquellas que dejamos sobre
las cenizas de los huesos de quienes olvidamos
mientras caminamos entre otros cadáveres
que mientras respiran humores añejos
devoran el cerebro moribundo
de aquel que se cae de hambre en las veredas
Con el paco de testigo, con la puta presencial
con los vástagos mirando fijamente
la escena que repetirán fielmente todos los días
así como la película de antenoche
esa donde estábamos haciendo lo mismo que ayer
como si las mañanas no fueran a llegar
epiléptico en un trance sin final
perdemos todas las posibles salidas
cuando más sentimos que estamos vivos
de morir entre las ramadas y los toneles
en los que caemos casualmente sin corregirnos
las maldades que no hemos hecho al final del día

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